San Judas Tadeo, hermano de Santiago el Menor, compuso su carta con el fin de fortalecer en la fe a los judíos-cristianos, y prevenirlos como San Pedro contra la doctrina de los falsos doctores.
En esta carta pequeña se encierran grandes verdades dogmáticas y morales: la caída de los ángeles infieles y su castigo; la eternidad de las penas del infierno, el juicio de Jesucristo que un día debe ejercer sobre los malos; el celo que debe tener el buen pastor por la salvación de su rebaño y todo cristiano por la salvación de sus hermanos; el cuidado con que debe obrar teniendo presente las enseñanzas de los apóstoles y de sus sucesores, y finalmente el de juntar las buenas obras a la fe. También afirma implícitamente la divinidad de Jesucristo.
San Juan, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor y autor del cuarto Evangelio y del Apocalipsis, es el que escribió estas tres cartas.
La segunda y la tercera son muy cortas, pues sólo tienen un capítulo cada una, y 13 y 15 versículos respectivamente y tienen la forma de verdaderas cartas con la dirección inicial y el saludo final.
La primera carece de estas fórmulas habituales y viene a ser una instrucción doctrinal dirigida a los fieles con los cuales San Juan tienen relaciones de confianza íntima y bien conocidos, a quien llama ¨hijos suyos¨ (2,1), ¨muy queridos¨ (2, 7; 3,2) y parece ser que dirigió esta carta a los fieles de Éfeso donde él vivió mucho tiempo y a los del Asia Menor que él visitó.
Contenido de estas cartas
---1a carta. En ella hallamos tres pensamientos centrales:
1) Dios es luz, y en Él no hay tinieblas. La vida cristiana debe ser un andar continuo en la luz y a este fin el cristiano debe ser un andar continuo en la luz y a este fin el cristiano no debe cometer pecado alguno. San Juan dice ¨El nacido de Dios no puede pecar¨ (3,9), y esto quiere decir que el pecado es totalmente incompatible con la condición de verdadero hijo de Dios. El que ¨no pueda pecar¨ entiéndase moralmente si se comporta como verdadero hijo de Dios, o sea, en la medida que la simiente de Dios, o sea, su gracia permanece en él.
2) Dios es caridad. No está bien en un cristiano amar desordenadamente el mundo... Debe adquirir la santidad ejercitando la caridad cristiana, pues el cristianismo debe ser vida de caridad para con el prójimo, al que no debemos amar de palabra o con la lengua sino con obras. La caridad para con Dios nos debe mover también a evitar el pecado amando a los hombres.
3) Dios es vida y quien tiene al Hijo (por la fe ve viva y verdadera), este tiene vida, y quién no tiene al Hijo no tiene vida eterna.
Notemos que San Juan empieza hablándonos del ¨Verbo de la Vida¨. El Verbo es Jesucristo que nos comunicó la vida divina. ¨Lo que hemos visto¨... San Juan vio con sus mismos ojos a Jesucristo, al Hijo de Dios, ¨El verbo de vida¨ y habló con Él (Jn 1, 39), escuchó sus palabras, tocó sus manos, comió con Él y se recostó en su pecho, y estuvo al pie de su cruz (Jn 19, 26): Por esto puede él hablar y escribir así cuando el Verbo hecho hombre le manifestó.
---La Segunda Carta trata muy brevemente alguna idea de la primera, o sea, una exhortación a la caridad fraterna y advertencias contra los falsos doctores.
---La tercera carta es una felicitación a su queridísimo Cayo por su generosa hospitalidad con los peregrinos y le anida a continuar con esa obra de misericordia contra la actitud de Diotrefes.
Jesús distinguió a San Pedro entre los demás discípulos haciéndolo ¨Principe de los ¨¨ apóstoles y a él prometió y luego confirió el Primado de la Iglesia. Él fue el primer Papa y escribió dos cartas, únicas encíclicas, que conservamos de él, las que escribió con motivo de las tribulaciones que pasaban aquellas primeras comunidades cristianas por parte de los gentiles que vivían en orgía de pecado, y porque estaban en peligro de contaminarse, les exhorta a vivir santamente.
En la segunda les previene contra los falsos maestros del error y los exhorta a perseverar en la fe profesada.
San Pedro escribió su primera carta desde Roma (5,13), poco antes de estallar la persecución de Nerón (cerca del año 63), y la segunda la debió escribir en la cárcel poco antes de su gloriosa muerte.
Contenido de estas cartas
---En la 1ra da consejos en torno a la santidad cristiana, caridad fraternal, unión de los fieles en Cristo, piedra angular. Además les habla de su conducta ejemplar en medio de los paganos, de las virtudes cristianas, paciencia en medio de las tribulaciones y obligaciones propias de los prelados...
---En la 2da habla de la necesidades y motivos de practicar las virtudes cristianas y les advierte contra los falsos doctores, y dice cuál es su destino y maldad, y que aunque se burlen de la predicación de la segunda venida del Señor, los cristianos debemos creer en ella sin cavilar, y vivir una vida santa para estar preparados.
Cartas católicas. Conviene advertir que se han llamado ¨epístolas católicas¨ a las siete que se hallan en la Vulgata a continuación de las catorce de San Pablo, a saber: Una de Santiago el menor, dos de San Pedro, tres de San Juan, y una de San Judas Tadeo.
Se las ha llamado ¨católicas¨, como si fuéramos universales o especie de cartas encíclicas o circulares, por determinada, sino generalmente a los fieles (si exceptuamos la 2a. y 3a. de San Juan).
¨Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo¨ (Sant 1,1) es el apóstol que solemos llamar Santiago el Menor. Santiago habla de este apóstol como una de las ¨columnas¨ o apóstoles que gozaban de mayor autoridad en la Iglesia (Gál 2, 9). Fue obispo de Jerusalén, y dirige su carta ¨a las doce tribus que viven dispersas¨ esto es, a todos los hebreos-cristianos dentro y fuera de Palestina.
El contenido de esta carta se reduce a lo siguiente: El apóstol trata primeramente de la conducta a seguir en las pruebas o tentaciones (1,1-18), de la práctica de la palabra oída, esto es, sólo oidores (10-27), de la misericordia que hay que ejercer con todos sin ser aceptadores de personas (2,1-13); de la necesidad de unir las obras a la fe (2,14-16), de los pecados de la lengua (3, 1-12); de la verdadera y falsa sabiduría (3, 13-18); de las faltas que turban la concordia (4, 1-12), de los castigos que amenazan a los malos ricos (4, 13-5,6) y termina recomendando la paciencia, la prohibición del juramento y la oración, Unción de los enfermos...
Los puntos más importantes de esta carta son:
--La necesidad de las buenas obras además de la fe.
--El terrible mal de la lengua.
--La Unción de los Enfermos, de la que se habla sólo en este libro y de la confesión pública de los pecados...
Nota : Llama la atención el que San Pablo en la carta a los Romanos diga: ¨El hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley¨ (Rom 3,28), y el apóstol Santiago diga: ¨La fe sin las obras está muerta, estéril¨ (2, 28). Mas no hay contradicción entre ellos:
San Pablo en la Carta a los Romanos dice: La fe (en Jesús, en su Evangelio) sin las obras (u observancia de la ley de Moisés) es la que justifica¨. El apóstol Santiago no habla a los infieles, sino a los que ya son cristianos, a éstos no les basta que crean o tengan fe solamente, sino que necesitan que esa fe vaya acompañada de obras buenas de caridad, pues ¨no todo el dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que cumple su voluntad¨.
Para entender el contenido de esta carta, basta saber que San Pablo se hallaba prisionero al parecer en Roma, y por los mismos soldados que lo vigilaban llegó la noticia al pretorio de que el motivo de su cautividad era por su fe en Cristo, y como allí le era permitido recibir ¨a todos los que a él venían¨ (Hechos 28, 30), a él también se le acercó cierto día un esclavo llamado Onésimo, fugitivo de la casa de su amo Filemón, a quien parece hurtó alguna cosa.
La Providencia de Dios lo atrajo junto a Pablo, quién lo convirtió a la fe de Cristo, y una vez convertido, quiere el apóstol que Onésimo sea portador de esta su conmovedora carta (o más bien esquela, por lo pequeñita que es) y se la lleve a su mismo amo Filemón, a quien le suplica lleno de ternura, que le otorgue el perdón y lo reciba como a a ¨su propio corazón¨.
Ésta es una carta tan íntima y delicada que aunque no dice nada expresamente de la abolición de la esclavitud, como algunos han dicho, bien pudiéramos ver una abolición por la caridad, ya que San Pablo ruega a Filemón que reciba a Onésimo, que fue esclavo, como a un hermano. La verdadera caridad cristiana deja abolida la esclavitud.
Esta carta se reduce a tratar de las normas de ha de observar Tito en el nombramiento de presbíteros y obispos, para colaborar en la explicación de las sanas doctrinas y así poder refutar, instruir y exhortar a los demás conforme le tenía indicado. San Pablo era conocedor del carácter de los cretenses ¨siempre mentirosos, inmorales y perezosos¨ y por eso escribe a Tito para que cobre ánimo y se perciba para el apostolado y así podrá exhortar a los cretenses.
Nota: Hay una frase que llama la atención a muchos, y es está: ¨Esposo de una sola mujer¨. No manda aquí San Pablo que el obispo debe tener mujer, sino que en el caso de que se elija para este cargo, hubiera estado casado una sola vez, pues las segundas nupcias eran consideradas, como notan Tertuliano y Clemente de Alejandría, como contraria a la perfección cristiana. Y es que en la antigüedad no había aún precepto de celibato para los obispos y presbíteros, sino que se ordenaban también a los casados. A partir de los primeros siglos fue impuesta la ley del celibato y en España el Concilio de Elvira (año 306) lo imponía a los obispos, presbíteros y diáconos.
Colosas era una ciudad de Frigia, a unos 200 kilómetros de Efesos. Aquella iglesia no fue fundada directamente por San Pablo (1, 4;2,1), sino por un discípulo suyo llamado Epafras (1,7) natural de Colosas y que fue a oír a San Pablo donde se convirtió y luego regresó a su patria iniciando su campaña evangelizadora...y sabedor San Pablo de cuanto ocurría esta carta donde estaba preso sobre el año 62.
CONTENIDO DE ESTA CARTA
Después de una introducción con el saludo y acción de gracias consabido la podemos dividir en dos partes:
1a. dogmática, en la que se nos habla de la excelencia de Cristo, o sea, de su preminencia sobre todo ser creado, como Creador, Conservador y Redentor; pues Él es antes que todas las cosas...y les previene contra las falsas doctrinas.
2a. moral, (cap 3 y 4). La nueva vida del cristiano deber ser una vida a Cristo resucitado y esta vida exige que se rompa con los pecados del paganismo y se ejercite la caridad, y termina con normas directivas para los diversos estados de vida y saludos.
La ocasión de esta carta no fue otra que la de haberse dejado seducir los gálatas ya evangelizados por San Pablo, siguiendo a falsos apóstoles de un ¨nuevo evangelio¨, por lo que les dirá: ¨No hay más que un-Evangelio, el de Cristo¨ (1, 6-7), el que yo he recibido por revelación (1,12). ¨¡Oh insensatos gálatas: ¿quién os a fascinados a vosotros, para apartaros tan pronto del Evangelio de ... (3,1).
Los falsos predicadores judaizantes llegaron después que San Pablo exigiendo a los gálatas que se circuncidaran y cumpliesen la ley mosaica y esto movió a San Pablo a escribirles esta admirable carta, que comprende tres partes:
----En la 1a. afirma la autoridad y hace la apología del verdadero Evangelio: ¨El Evangelio de Pablo es el Evangelio de Cristo¨ (Cap. 1 y 2).
----En la 2a. dice que su Evangelio, o sea, la justificación por la fe es conforme a las promesas (3 y 4), pues la ley no puede vivificar. San Agustín comenta: ¨Si la ley justifica, Abraham no fue justificado, ya que existió mucho antes que la ley. Mas como esto no lo pueden decir, se ven obligados a confesar que el hombre se justifica no por las obras de la ley, sino por la fe¨
----3a. Son consecuencias morales y aplicaciones prácticas de los principios antes asentados (5 y 6).
Como puede verse, el tema central de esta carta, que trata de la justificación por la fe en Cristo y no por la ley mosaica, esta relacionado con lo que se dice en la carta a los Romanos.
San Pablo escribió esta carta desde Corinto a los cristianos de Roma sobre el año 58, y ofreciéndosele una oportunidad de poderles visitar con motivo del viaje misional que tenía proyectado a España (Rom 15, 24), la presente carta le sirve para ponerse en contacto con ellos y así les avisa de su llegada. El fin de la misma no es otro que predicarles el Evangelio de Cristo por el cual ha sido elegido.
El apóstol al enfrentarse con el pueblo pagano, cuya corrupción era grandísima, por estar envuelto por Dios para predicarles el Evangelio, del cual no se avergüenza, siendo deudor a griegos y romanos, a sabios y a ignorantes... y que tanto judíos como gentiles son reos ante Dios por sus pecados, y ninguno podrá justificarse sino por la fe en Jesucristo, y éste es el tema o tesis tan interesante que nos plantea San Pablo en esta carta y nos revela el misterio de la conversión final de Israel, terminando con otras cuestiones de vida espiritual.
Cap 1. He aquí lo hemos de anotar:
El Evangelio acerca de Jesucristo predicado por San Pablo estaba ya anunciado y prometido en la Biblia por los profetas (pues siglos antes hablaron ellos de su nacimiento, de su vida, pasión y triunfo).
El apóstol no se avergüenza de creer, practicar y difundir el Evangelio, porque en él Dios ofrece una salvación real a todos los hombres indistintamente que debe ser obtenida por la fe.
Lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad son conocidos por sus obras..., hasta los paganos pueden conocer a Dios por la razón natural y por tanto son inexcusables...
Cap 2.
Los judíos tenías su ley escrita en la Biblia, y por esa ley serían juzgados. Los gentiles no tenían una ley escrita en Libros Santos, como los judíos, sino en su conciencia y según ella serían juzgados. Por eso dice el apóstol que los pecaron sin ley, sin ley también pereceran.
La conciencia es la voz de Dios que nos indica lo bueno y lo malo... y ella nos reprueba el mal cuando lo hacemos y nos aprueba el bien.
Cap 3 y 4.
Nos habla de la justificación por la fe en Jesucristo que se recibe por el Evangelio, y no por la circulación u obra de la ley. Se pone el ejemplo de Abraham que fue justificado por la fe...La promesa hecha a Abraham tuvo lugar 430 años antes que la ley que Dios dio por medio de Moisés, y por tanto no pudo justificarse por la ley...
Cap 5.
Se nos habla de la obra de Adán y de Cristo. ¨Por Adán entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte¨. Adán fue principio y causa de nuestro pecado y de nuestra muerte, y Cristo es principio y causa de nuestra redención...
Cap 6, 7 y 8.
El bautismo como nueva vida. Un cristiano debe morir (renunciar) al pecado para siempre, y esto lo consigue por el bautismo y entonces se inicia en la vida de la fe, o sea, de la gracia...
Cap 9. 10 y 11.
Los tres capítulos plantean el problema teológico referente al pueblo de Israel... La culpabilidad es de Israel..., pero la reprobación de Israel no es total ni absoluta ni perpetua.
Cap 12.
Compendio de la vida cristiana. En lo exterior: inmolación de vida de sentidos, no manchando el cuerpo con pecados impuros, y en el interior, renovación interior por el Espíritu ...y caridad con todos.
Cap 13.
Obediencia a las autoridades, pues todo poder viene de Dios, pues es un elemento escencial de la sociedad, y Dios nos ha creado para vivir en ella...El mundo de sumisión es el establecido por Dios: ¨Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios¨...
Según el testimonio de Papías, obispo de Hierapolis, en Frigia, sobre el año 130, sabemos que ¨Marcos fue interprete de Pedro y escribió cuidadosamente cuanto recordaba, sin hacerlo por orden lo que Cristo dijo e hizo, pues no había oído ni seguido al Señor...¨
San Ireneo repite así, a fines del siglo II, este concepto diciendo: ¨Después de la muerte de éstos (Pedro y Pablo) Marcos, discípulo e interprete de Pedro, nos transmitió, también él por escrito lo que Pedro habría predicado.
El evangelio de San Marcos es el más corto de los evangelios, y el que narra los hechos de un modo más concreto y plástico, o sea, con más realismo y mayor número de detalles.
El fin de este Evangelio es histórico y a su vez dogmático, ya que intenta instruir a sus lectores demostrando con amplitud de milagros que Jesucristo es Dios, y así dice en el primer versículo. ¨Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios¨.
Contenido de este Evangelio
Este Evangelio no nos da dato alguno de la vida oculta de Jesús, sino que empieza con su vida pública con el ministerio de Juan el Bautista, bautismo de Jesús y luego la predicación de Jesús en Galilea y los muchos milagros que realizó, los narrados también en San Mateo...Se puede leer casi todo este breve Evangelio de una vez.
La Pasión del Señor y su Resurrección pueden verse en los capítulos del 14 al 16.
Lo que podemos hacer notar en San Marcos son algunos episodios o pasajes propiamente suyos, y son los siguientes:
Los parientes de Jesús quieren apoderarse de Él (Mc 3, 20-21).
La parábola de la semilla que crece sola (Mc 4, 26-29).
La curación de un sordomudo (Mc 7, 31-37).
Un ciego recobra la vista en Betsaida (Mc 8, 22-26).
Un joven huye dejando la sábana en que estaba envuelto, cuando arrestan a Jesús en el huerto de los Olivos (Mc 14, 51-52).
El libro de ¨Eclesiastés¨ se nos presenta como ¨predicador¨ que habla a todos para enseñar el valor real de las cosas humanas, o sea, su fragilidad y vanidad, y nos viene a plantear esta cuestión: ¿Vale la pena de ser vivida la presente vida? ¨¿Qué provecho saca el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? ¨. Y concretando más el sentido de la misma: ¿Podría hallar el hombre la felicidad que tan ardientemente desea aquí, en la tierra, o sea en las cosas creadas. Ni el placer, ni las riquezas ni los honores ni la actividad o el progreso le aseguran la felicidad. Él viene a responder a esto solamente con esta frase: ¨Vanidad de vanidades: todo es vanidad¨.
Y a esto se reduce el argumento del libro, si bien en él se echan a ver estos dos pensamientos centrales, que vienen a ser como los polos de todo lo que se describe en él. El primero: Todas las cosas de la tierra son vanidad. Y el segundo: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el hombre todo. A esto se reduce el ser del hombre, su fin...
El desaliento expresado por el Eclesiastés, muestra que hay en el fondo del corazón humano una aspiración hacia un estado de cosas mejores. Este estado es justamente el programa del reino de Dios, que Jesús anunciará en el Evangelio.
A la luz de la revelación divina, añadiremos lo que dice Kempis: ¨Vanidad de vanidades y toda vanidad, fuera de amar a Dios y servirle¨. También se deduce del Eclesiastés esta conclusión práctica: Que gocemos con moderación-sin quererle ofender-de los bienes que el Señor nos concede para alivio y consuelo de las penas de esta vida y con ánimo agradecido a Él como dador de todo bien.
Este libro, que va escrito en verso, fuera del prólogo y el pequeño epílogo que va en prosa, trata de la vida de Job, varón rico y justo, que fue tentado por el demonio por permisión divina para probar su virtud. Pruebas: privación de bienes, de hijos...hasta quedar cubierto de llagas. Todo lo recibe con paciencia y postrado en tierra ante tanta serie de calamidades adoró a Dios diciendo: ¨ Desnudo nací del vientre de mi madre y desnudo (bajaré al sepulcro). El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡ Bendito sea el nombre del Señor!¨ (Job 1, 21).
He aquí las enseñanzas de este libro: ¿Por qué el hombre justo sufre en este mundo? Las soluciones que nos da son estás:
1) Dios manda los sufrimientos para castigar los pecados de los hombres (según los amigos de Job).
2) Para probar al justo y dar gloria a Dios (según el prólogo y epílogo del libro).
3) Para purificar y perfeccionar la virtud del justo (según Eliú, uno de los amigos de Job).
4) Según la palabra de Dios el hombre no debe inquirir en los misterios de la omnipotencia y sabiduría de Dios, sino venerar su disposiciones divinas, que superan nuestro entender. Dios es justo y gobierna el mundo justamente. Dios no es injusto al permitir el mal. La tribulación no es siempre castigo del crimen... Sólo a la luz del Nuevo Testamento comprenderemos que el dolor no es sólo expiación del pecado, sino prueba y señal de amor; nos hace partícipe de la cruz redentora de Cristo, y reconoceremos a su vez que ¨ los padecimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que ha de manifestarse en nosotros¨ (Rom 8,18).
La tradición atribuye unánimemente a Jeremías la colección de las lamentaciones que va unida al libro de sus profecías. Este libro de las Lamentaciones, los griegos lo llamaron ¨Trenos¨ y los judíos ¨Quinot¨porque expresan de la forma más conmovedora el amarguísimo dolor del santo profeta por la triste suerte de su pueblo y la ruina del templo y de la ciudad de Jerusalén.
Fueron compuestas bajo la impresión de la tremenda catástrofe, inmediatamente después de la caída de la ciudad (587 a.C)... ¨¡Cómo ha quedado solitaria la ciudad populosa!.... Este pequeño libro termina con la ¨Oración del profeta Jeremías¨, en el comienza describiendo vivamente el estado lamentable de su pueblo que sufre el cautiverio.
Baruc fue secretario o amanuense de Jeremías (Jer 36,4) a quien más tarde ayudó en la compra de un campo en Analot (Jer. 32,12). Después de la destrucción de Jerusalén y de la muerte de Godolías fue llevado con Jeremías a Egipto, y a la muerte de su maestro se fue a Babilonia a consolar a los exiliados, con una carta de Jeremías anunciándoles su retorno a Jerusalén, después de setenta años de cautiverio.
CONTENIDO DEL LIBRO
La 1a. es una oración del pueblo penitente, o sea, una confesión de los pecados y una plegaria por la liberación (1. 15-3,8), precedida de una introducción histórica (1, 1-14).
La 2da es una triple exhortación a la sabiduría, a la penitencia y a la esperanza (3,9-5,9).
La 3ra es una carta de Jeremías, como apéndice del libro, en la que aconseja a los exiliados que no adoren ni teman a los dioses de Babilonia. Es una verdadera sátira contra el culto de los ídolos.
Este profeta aparece en la Biblia como el último de los profetas de Israel. Se dice que vivió en tiempos de Esdras y de Nehemías (hacia 450 a.C) y fue, en decir de los judíos, ¨el sello de los profetas¨, pues después de él hasta San Juan Bautista no hubo ningún otro profeta en el Antiguo Testamento.
El libro de Malaquías es breve, pues consta sólo de cuatro capítulos, pero es fecundo y lleno de misterio.
CONTENIDO DE ESTE LIBRO
En él se nos habla de los pecados del pueblo de Israel y del juicio del Señor. Tiene dos partes:
Primera parte: Comienza con una hermosa introducción en que manifiesta el amor de predilección que Dios tuvo por Jacob respecto a Esaú (1, 1-5).
Luego denuncia los pecados de los sacerdotes y vaticina el ¨nuevo sacrificio¨, que había de sustituir a los suyos, o sea, a los de la Antigua Ley (6,14), y denuncia los pecados de todo el pueblo (2, 1-6).
En esta primera parte Dios aparece como Padre, que ama grandemente a los hombres, pero estos no corresponden debidamente a su amor, y así les dice: ¨El hijo honra a su padre y el siervo teme a su señor; pues si Yo soy Señor, ¿dónde está mi temor?
Dios reprendió duramente por el profeta Malaquías a los sacerdotes de su tiempo porque ellos ofrecían ¨pan inmundo¨, lo peor en sus animales, ¨lo mutilado, lo cojo, lo enfermo¨ y por eso el Señor les dice;
¨¿No me son gratas vuestras ofrendas porque desde que nace el sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a Mi nombre un sacrificio, una ofrenda pura (1,11).
Dios rechazo por indignos aquellos sacrificios de la Nueva Ley, pues sólo en ella tiene su cumplimiento; en ella se ofrece una Hostia pura en todo lugar. Más de 3,000 misas se ofrecen todos los días en la tierra y no hay instante del día y de la noche que no se ofrezca. Cuando acaba en Europa empieza en América.
San Agustín dice a este propósito: ¨Abrid los ojos por fin, y ved cómo de Levante a Poniente, no es un solo lugar...sino en todos, se ofrece el sacrificio de los cristianos: no a un dios cualquiera, sino al que predijo esto, al Dios de Israel¨.
En consecuencia: La misa es el único y verdadero sacrificio de la Nueva Ley, y es el mismo del Calvario, el que sustituyo a todos los de la antigüedad, y si ahora se actualiza no es para añadir eficacia a aquél, sino para aplicarnos los méritos de la redención.
Segunda parte: Comienza con una pregunta: ¨¿Por qué retarda Dios la justicia en los castigos?¨. La respuesta se da inmediatamente. Después de su mensajero vendrá el mismo Dios a su tiempo. ¿Quién será entonces capaz de mantenerse firme ante Él? Vendrá como fuego purificador. Purificará a los sacerdotes y así podrán ofrecerle de nuevo un sacrificio digno y juzgará luego y castigará a los pecadores y a los defraudadores de las ofrendas.
Termina diciendo que llegará el día del juicio en la segunda venida del Señor en que verá las ruinas de los impíos y el triunfo de los justos (4, 1-3).
Este libro termina con el anuncio del profeta Elías antes de que llegue el grande y terrible día del Señor.
San Juan Evangelista, el hablar del Bautista, nos dice que éste procede al Mesías con el espíritu y el poder de Elías. Por tanto el profeta Elías aún no ha venido, y diremos con San Gregorio Magno. ¨Juan Bautista era Elías en espíritu, pero no en persona¨.
Este profeta vivió en el cautiverio de Babilonia, y animó al pueblo, a Zorobabel, gobernador de Judá, y a Josué, sumo sacerdote, para que reedificasen el templo, una vez que volvieran del destierro, y les hizo ver que si los cielos retenían el rocío, y la sequía aparecía en la tierra, sin darle ésta el fruto esperado, era por estar en ruina la Casa del Señor, mientras ellos se apresuraban a construir las suyas.
Este profeta vaticinó el castigo y la ruina de Nínive, la que un día-única entre los pueblos gentiles-se convirtió al Dios de Israel (según la profecía de Jonás: 3), y por caer después en la apostasía y haberse llevado cautivas las diez tribus de Israel, Dios decretó por Nahum su destrucción (la que parece fue llevada a cabo entre el 612 y 604 a.C por los babilonios y medos). Mas para Israel habrá restauración.
Su profecía es el escrito más corto del Antiguo Testamento. Consta de un solo capítulo de 21 versículos. Este profeta se refiere al mal comportamiento de Edom o hijos de Esaú con los hijos de Judá en los días de la invasión caldea, y por eso un día Edom sufrirá un gran castigo y sería exterminado por su maldad, mientras que Israel volvería triunfante, y en el monte de Sión habrá un resto o porción salvada y será santo y allí reinará el Señor.
Este profeta empieza describiendo una terrible plaga de langostas. Luego exhorta a Israel a la penitencia, anuncia ¨el día del Señor¨ y el juico de las naciones en el valle de Josafat (único lugar en la Biblia en que se cita), y el reino mesiánico.
San Pedro aplicó esta profecía (Hechos. 2, 28-31) el día de Pentecostés a los carismas del Espíritu Santo. Las grandes calamidades y castigos que aquí se describen son imagen de otras más espantosas que sobrevendrán al fin de los últimos tiempos.
Este libro es uno de los más instructivos y bellos del Antiguo Testamento, que nos refiere la historia de Tobías, israelita llevado cautivo a Asiria, de la tribu de Neftalí.
Su mujer se llamaba Ana y tenía un hijo del mismo nombre, a quien mandó recoger en Persia un dinero prestado a parientes suyos y termina refiriendo su matrimonio con Sara y su viaje feliz, durante el cual fue acompañado por el arcángel San Rafael.
El fin de este libro es poner de manifiesto la admirable providencia de Dios respecto a Tobías, varón insigne por su piedad.
Conviene leerlo todo él desde su comienzo y fijarse en los consejos o recomendaciones piadosas que da Tobías a su hijo:
¨Honra a tu madre todos los días de tu vida, acordándote de todo lo que ha sufrido por ti..., Ten a Dios en tu mente todos los días de tu vida; guárdate de pecar; observa sus mandamientos... Da limosna de tus bienes; no apartes tu rostro de ningún pobre... No permitas que la soberbia domine tu corazón...No hagas jamás a otro lo que no quieres que otro te haga a ti. Pide siempre consejo al hombre sabio...¨ (Tob.4).
El libro de Esdras y el de Nehemías formaban un solo libro conocido como Esdras en la primitiva Biblia hebraica. El libro de Nehemías era conocido como 2 de Esdras.
En el libro de Nehemías se refire a la vuelta de éste a Jerusalén el año 20 de Artajerjes I, la restauración de los muros de Jerusalén y la reforma religiosa. El libro de Nehemías comienza con una oración de Nehemías a quien el rey Artajerjes dio permiso para ir a reedificar a Jerusalén y preparar sus murallas. Al llegar se encuentra con la oposición, pero su fe es admirable. Mientras construyen la muralla de Jerusalén con una mano, tienen que defenderse con la otra...
En el capítulo 8 se nos dice que leyó al pueblo el libro de la ley... y tanto Esdras, sacerdote y escriba como Nehemías, gobernador y los levitas explicaban la Ley al pueblo y animaron a todos a no entristecerse...
Sigue el libro la plegaria de los levitas y la renovación de la alianza, nueva repartición de los habitantes en el territorio y abusos que debían corregirse...