Este libro, que va escrito en verso, fuera del prólogo y el pequeño epílogo que va en prosa, trata de la vida de Job, varón rico y justo, que fue tentado por el demonio por permisión divina para probar su virtud. Pruebas: privación de bienes, de hijos...hasta quedar cubierto de llagas. Todo lo recibe con paciencia y postrado en tierra ante tanta serie de calamidades adoró a Dios diciendo: ¨ Desnudo nací del vientre de mi madre y desnudo (bajaré al sepulcro). El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. ¡ Bendito sea el nombre del Señor!¨ (Job 1, 21).
He aquí las enseñanzas de este libro: ¿Por qué el hombre justo sufre en este mundo? Las soluciones que nos da son estás:
1) Dios manda los sufrimientos para castigar los pecados de los hombres (según los amigos de Job).
2) Para probar al justo y dar gloria a Dios (según el prólogo y epílogo del libro).
3) Para purificar y perfeccionar la virtud del justo (según Eliú, uno de los amigos de Job).
4) Según la palabra de Dios el hombre no debe inquirir en los misterios de la omnipotencia y sabiduría de Dios, sino venerar su disposiciones divinas, que superan nuestro entender. Dios es justo y gobierna el mundo justamente. Dios no es injusto al permitir el mal. La tribulación no es siempre castigo del crimen... Sólo a la luz del Nuevo Testamento comprenderemos que el dolor no es sólo expiación del pecado, sino prueba y señal de amor; nos hace partícipe de la cruz redentora de Cristo, y reconoceremos a su vez que ¨ los padecimientos del tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que ha de manifestarse en nosotros¨ (Rom 8,18).
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