La tradición atribuye unánimemente a Jeremías la colección de las lamentaciones que va unida al libro de sus profecías. Este libro de las Lamentaciones, los griegos lo llamaron ¨Trenos¨ y los judíos ¨Quinot¨porque expresan de la forma más conmovedora el amarguísimo dolor del santo profeta por la triste suerte de su pueblo y la ruina del templo y de la ciudad de Jerusalén.
Fueron compuestas bajo la impresión de la tremenda catástrofe, inmediatamente después de la caída de la ciudad (587 a.C)... ¨¡Cómo ha quedado solitaria la ciudad populosa!.... Este pequeño libro termina con la ¨Oración del profeta Jeremías¨, en el comienza describiendo vivamente el estado lamentable de su pueblo que sufre el cautiverio.
B. Martín Sánchez
El caminar biblíco
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