San Judas Tadeo, hermano de Santiago el Menor, compuso su carta con el fin de fortalecer en la fe a los judíos-cristianos, y prevenirlos como San Pedro contra la doctrina de los falsos doctores.
En esta carta pequeña se encierran grandes verdades dogmáticas y morales: la caída de los ángeles infieles y su castigo; la eternidad de las penas del infierno, el juicio de Jesucristo que un día debe ejercer sobre los malos; el celo que debe tener el buen pastor por la salvación de su rebaño y todo cristiano por la salvación de sus hermanos; el cuidado con que debe obrar teniendo presente las enseñanzas de los apóstoles y de sus sucesores, y finalmente el de juntar las buenas obras a la fe. También afirma implícitamente la divinidad de Jesucristo.