Este libro es uno de los más instructivos y bellos del Antiguo Testamento, que nos refiere la historia de Tobías, israelita llevado cautivo a Asiria, de la tribu de Neftalí.
Su mujer se llamaba Ana y tenía un hijo del mismo nombre, a quien mandó recoger en Persia un dinero prestado a parientes suyos y termina refiriendo su matrimonio con Sara y su viaje feliz, durante el cual fue acompañado por el arcángel San Rafael.
El fin de este libro es poner de manifiesto la admirable providencia de Dios respecto a Tobías, varón insigne por su piedad.
Conviene leerlo todo él desde su comienzo y fijarse en los consejos o recomendaciones piadosas que da Tobías a su hijo:
¨Honra a tu madre todos los días de tu vida, acordándote de todo lo que ha sufrido por ti..., Ten a Dios en tu mente todos los días de tu vida; guárdate de pecar; observa sus mandamientos... Da limosna de tus bienes; no apartes tu rostro de ningún pobre... No permitas que la soberbia domine tu corazón...No hagas jamás a otro lo que no quieres que otro te haga a ti. Pide siempre consejo al hombre sabio...¨ (Tob.4).
B. Martín Sánchez
Nuestro Caminar Bíblico
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