Un día los artesanos que trabajaban en el santuario dejaron sus trabajos, y fueron a decir a Moisés: --El pueblo trae más de lo que se necesita para llevar a cabo diversos trabajos que el Señor ha ordenado.
Hebreos 9, 11-12
En cambio, Cristo, ha venido como sumo sacerdote de los bienes futuros. Él a través de una morada mejor y más perfecta, no hecha a mano, es decir, no de este mundo creado, llevando no sangre de cabras y becerros, sino su propia sangre, entró de una vez para siempre en el santuario y logro el rescate definitivo.
Pero el Señor hará distinción entre en ganado de Israel y el egipcio, de modo que no muera ni uno solo de los animales de los israelitas.
Éxodo 11, 7
Mientras que a los israelitas ni un perro les ladrará, ni a los hombres ni a las bestias; para que sepan que el Señor distingue entre egipcios e israelitas.
2 Cor 7, 4
Puedo hablarles con plena franqueza y sentir plena satisfacción por ustedes. Estoy lleno de consuelo, y desbordo de gozo en medio de todas las pruebas.
Gal 5, 22-26
Por el contrario, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio propio. Frente a estas cosas no hay ley que valga, porque los que son de Cristo (Jesús) han crucificado el instinto con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, sigamos al Espíritu; no seamos vanidosos, provocadores, envidiosos.
1 Tes 1,6
Y ustedes, por su parte, siguieron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo el mensaje con el gozo del Espíritu Santo en medio de graves dificultades.
-¿Ahora creen? Miren, llega la hora, ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado y me dejarán solo. Pero yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les he dicho esto para que gracias a mi tengan paz.
En el mundo tendrán que sufrir, pero tengan valor: yo he vencido al mundo.
1.Dijo el Señor a mi señor; Siéntate a mi derecha hasta que haga a tus enemigos estrado de tus pies.
2. El Señor extenderá desde Sión el poder de tu reinado; ¡domina entre tus enemigos!
3. Tu pueblo está dispuesto para el día de la movilización, cuando aparezca majestuoso; desde el seno de la aurora tuya es la flor de la juventud.
4.El Señor lo ha jurado y no se arrepiente; Tu eres sacerdote del Eterno, al modo de Melquisedec.
5. El Señor está a tu derecha: exterminará a los reyes el día de su cólera;
6. sentenciará a los reyes, amontonará cadáveres, aplastará cabezas sobre la ancha tierra,
7. En el camino beberá del torrente y así levantará su cabeza.
Hebreo 1. 2, 5
2. Porque si la ley promulgada por medio de los ángeles tuvo vigencia, de modo que cualquier transgresión o desobediencia recibió el castigo merecido.
5. Porque Dios no sometió a los ángeles el mundo futuro del que hablamos, como atestiguan alguien cuando dice: ¿Qué es le hombre para que te acuerdes de él o el ser humano para que te ocupes de él?
5. Así dice el Señor: ¡Maldito quien confía en un hombre y busca apoyo en la carne, apartando su corazón del Señor!.
6. Será matorral en la estepa que no llegará a ver la lluvia, habitará un desierto abrasado, tierra salobre e inhóspita.
7. ¡Bendito quién confía en el Señor y busca en él su apoyo!
8. Será un árbol plantado junto a la corriente; cuando llegue el calor no temerá, su follaje seguirá verde, en año de sequía no se asusta, no deja de dar fruto.
Amós, profeta del siglo VIII a.C. es el primero de los profetas escritores; fue pastor y labrador que apacentaba su rebaño en Tecoa, localidad situada a 20 kilómetros al sur de Jerusalén. Él mismo dice cómo fue su vocación: ¨El Señor me tomó de detrás del rebaño, y me dijo: Ve y profetiza a Israel, mi pueblo¨ (7,15).
Se mostró intrépido defensor de la ley de Dios, y puso de manifiesto los vicios del pueblo. Insiste en la justicia social, y no perdona a los ricos que viven confortablemente y se aprovechan de la situación. Profetizó en el reinado de Jeroboán (784-744) y les anuncio el destierro de sus pecados.
En Amós hay un pasaje en el que nos habla de hambre y sed de la palabra de Dios. El profeta advierte a los israelitas que los profetas cesarán bien pronto de predicar. Esto sería un castigo por la infidelidad e indiferencia del pueblo. Dios quiere que tengamos hambre y sed de su palabra. ¨He aquí que vienen días, dice el Señor, en que enviaré hambre sobre la tierra; no hambre de pan y sed de agua, sino de oir la palabra del Señor. Andaré errantes de mar en mar, y discurrirán del Norte al Oriente en busca de la Palabra del Señor, más no la hallarán¨ (8, 11-12).
Termina este libro con una promesa de restauración, y ¨Dios plantará a los judíos en su tierra, de la cual no volverán a ser arrancados¨ (8-15).