Amós, profeta del siglo VIII a.C. es el primero de los profetas escritores; fue pastor y labrador que apacentaba su rebaño en Tecoa, localidad situada a 20 kilómetros al sur de Jerusalén. Él mismo dice cómo fue su vocación: ¨El Señor me tomó de detrás del rebaño, y me dijo: Ve y profetiza a Israel, mi pueblo¨ (7,15).
Se mostró intrépido defensor de la ley de Dios, y puso de manifiesto los vicios del pueblo. Insiste en la justicia social, y no perdona a los ricos que viven confortablemente y se aprovechan de la situación. Profetizó en el reinado de Jeroboán (784-744) y les anuncio el destierro de sus pecados.
En Amós hay un pasaje en el que nos habla de hambre y sed de la palabra de Dios. El profeta advierte a los israelitas que los profetas cesarán bien pronto de predicar. Esto sería un castigo por la infidelidad e indiferencia del pueblo. Dios quiere que tengamos hambre y sed de su palabra. ¨He aquí que vienen días, dice el Señor, en que enviaré hambre sobre la tierra; no hambre de pan y sed de agua, sino de oir la palabra del Señor. Andaré errantes de mar en mar, y discurrirán del Norte al Oriente en busca de la Palabra del Señor, más no la hallarán¨ (8, 11-12).
Termina este libro con una promesa de restauración, y ¨Dios plantará a los judíos en su tierra, de la cual no volverán a ser arrancados¨ (8-15).
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