Lecturas complementarias:
Romanos 3, 10-12
Como está escrito:
No hay uno honrado ni uno sensato que busque a Dios, no hay uno que busque el bien. Todos se han extraviado y pervertido, no hay quien haga el bien, ni uno solo. Su garganta es una tumba abierta: mienten con sus lenguas, sus labios esconden veneno de víboras, su boca esta llena de maldiciones hirientes. Sus pies corren para derramar sangre, sus caminos están sembrandos de ruina y destrucción. No conocer la ruta de la paz ni tienen el temor de Dios.
Proverbios 17, 7
No le va al tonto el lenguaje elevado, ni al hombre respetable hablar con engaños.
Proverbios 17, 21
Quien engendra un tonto pasará penas, no tendrá alegría el padre de un necio.
Job 15, 16
¡Cuánto menos el hombre, detestable y corrompido, que se bebe como agua la maldad!
Jr 10, 22-25
Escuchen un mensaje: Ya llega con gran estruendo del país del norte, para convertir los poblados de Judá en desolación, en guarida de chacales.
Ya lo sé, Señor, que el hombre no es dueño de sus caminos, que nadie puede establecer su propio curso.
Corrigenos, Señor, pero con medida, no nos hagas desaparecer con tu cólera; descarga tu ira sobre las naciones que no te reconocen, sobre las tribus que no invocan tu Nombre, porque han devorado y consumido a Jacob y han destruido sus pastos.
Dt 10, 1-5
En aquella ocasión me dijo el Señor: Talla dos tablas de piedra, como las primeras, súbemelas a la montaña y construye un arca de madera; voy a escribir sobre estas tablas los mandamientos escritos en las primeras tablas, que has estrellado, para que las deposites en el arca. Hice un arca de madera de acacia, tallé dos tablas de piedra como las primeras y subí al monte con las dos tablas. El escribió en las tablas la misma escritura de antes, los diez mandamientos que les había dado el Señor en la montaña, desde el fuego, el día de la asamblea, y me las entregó. Yo baje de la montaña y coloqué las dos tablas en el arca que tenia preparada, y allí quedaron, como me había mandado el Señor.
Jr 29, 12-14
Me invocarán, vendrán a rezarme y yo los escucharé; me buscarán y me encontrarán, si me buscan de todo corazón; me dejaré encontrar y cambiaré su suerte-oráculo del Señor-. Los reuniré en todas las naciones y lugares aonde los arrojé-oráculo del Señor-y los volveré a traer al lugar donde los desterré.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario