Lectura recomendada: Efesio 5, 6-21
El reino de la luz
Nadie los engañe con argumentos falsos: estas cosas son, precisamente, las que atraen la ira de Dios sobre los rebeldes. No se hagan cómplices de los que obran así. Porque si en un tiempo eran tinieblas, ahora son la luz por el Señor: vivan como hijos de la luz-toda bondad, justicia y verdad es fruto de la luz-. Sepan discernir lo que agrada al Señor. No participen en las obras estériles de las tinieblas, al contrario denúncienlas. Lo que ellos hacen a ocultas da vergüenza decirlo; pero todo esto ha de ser denunciado por la luz hasta que se vuelva claridad y todo lo que está al descubierto recibe el influjo de la luz. Por eso dice: ¡Despierta, tú que duermes, levántate de la muerte, y te iluminará Cristo! Por lo tanto cuiden mucho su comportamiento, no obren como necios, sino como personas sensatas, que saben aprovechar bien el momento presente porque corren tiempos malos. Por eso no sean imprudentes, antes bien, procuren entender cuál es la voluntad del Señor. No se embriaguen con vino, que engendra lujuria, más bien llénese de Espíritu. Entre ustedes entonen salmos, himnos y cantos inspirados, cantando y celebrando al Señor de todo corazón, dando gracias siempre y por cualquier motivo a Dios Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sométanse los unos a los otros en atención a Cristo.
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