Lectura recomendadas:
Hebreos 5, 7
Durante su vida mortal dirigió peticiones y súplicas, con clamores y lágrimas, al que podía librarlo de la muerte. y por esa cautela fue escuchado.
Mateo 26, 36-42
Entonces Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos:
--Siéntense aquí mientras yo voy a allá a orar.
Tomó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y empezó a sentir tristeza y angustia. Les dijo:
--Siento una tristeza de muerte; quédense aquí, y permanezcan despiertos conmigo.
Se adelantó un poco y, postrado su rostro en tierra, oró así:
--Padre, si es posible, que se aparte de mí esta copa. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Volvió a donde estaban los discípulos. Los encontró dormidos y dijo a Pedro:
--¿Será posible que no serán capaces de estar despiertos una hora conmigo?
Estén atentos y oren para no caer en la tentación. El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
Por segunda vez se alejó a orar:
--Padre, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, que se haga tu voluntad.
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