Filipos es una ciudad de Macedonia y fue la primera que San Pablo evangelizó en Europa en su segundo viaje apostólico (Hecho 16, 11-40) y fue siempre muy adicta al apóstol, y por este motivo aceptó (en contra de lo que en él era costumbre) de los filipenses, socorros en dinero.
Esta carta no es un tratado doctrinal, sino una carta familiar y afectuosa que envuelve consejos paternales.
Después del saludo y la acción de gracias (1,1-11) hace notar cómo su prisión es una ventaja para la divulgación del Evangelio, pues así ha llegado el emperador y a toda la corte que estaba prisionero por Cristo (1,13-26). Luego continúa la carta con una serie de exhortaciones a la unión, a la humildad y a la vigilancia...nuevas noticias de Timoteo y Epafrodito..., exhortaciones a prevenirse contra los judaizantes y nuevas recomendaciones a los filipenses a los que llaman ¨gozo y corona¨ suya y termina agradeciéndoles su generosidad.
Merece especial atención en esta carta el pasaje del cap. 2, 5-11 por la importancia dogmática que tiene para probar la divinidad de Jesucristo, su encarnación y la unión de las dos naturalezas divina y humana en una sola Persona divina y además la dignidad excelsa del santo nombre de JESÚS.
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