En la Biblia, después de Rut, hay dos libros llamados 1ro. y 2do. de Samuel, llamados así, porque ellos se nos narra los hechos de los últimos jueces de Israel: Heli y Samuel, especialmente la historia familiar y conmovedora del nacimiento y vocación de Samuel.
Después se nos refiere un acontecimiento extraordinariamente trágico: El Arca de Dios cae en manos de los filisteos. El Arca era el símbolo de la presencia del Señor en medio de los suyos. Llevaron el Arca en el momento del combate para asegurarse la victoria. Pero Israel sufre una gran derrota, muere entonces los dos hijos de Elí: Ofni y Fines, que eran hombres perversos, y el Arca cae en manos de los enemigos de Dios.
Está última noticia, de la caída en manos de los filisteos, al saberla el viejo y sumo sacerdote Elí, que estaba sentado en una silla, cayó de ella impresionado y se desnucó y murió.
Sobre el Arca en tierra de los filisteos y su devolución, y por fin la derrota de los filisteos, por seguir los israelitas los consejos de Samuel, puede verse en los capítulos 5 al 7.
Institución de la monarquía
El último juez de Israel fue Samuel. A los jueces sucedieron los reyes. Estos fueron: Saúl, David y Salomón.
Los israelitas quisieron tener un rey, a semejanza de los pueblos de Oriente, y a este fin los nobles o ancianos de Israel se presentaron a Samuel...Esta petición inesperada contristó a Samuel, porque creía que ninguno debía ser rey de una nación donde el Señor había sido y debía seguir siendo el verdadero Rey; pero, al fin, aunque esto era una ingratitud, el Señor le aconsejó que atendiera los deseos del pueblo, no sin antes hacerles ver los impuestos y exigencias despóticas de los futuros reyes, que serían como las de otros reyes orientales.
Abdicación de Samuel
Una vez que ha ungido por rey a Saúl, cuando le parece que ha llegado el momento, Samuel abdica de su poder de juez, y se despide oficialmente de su pueblo, y así les dijo:
¨Ya veis que he escuchado vuestra voz en cuanto me habéis propuesto y he constituido sobre vosotros un rey. Ahora, ya tenéis un rey que marche a vuestro frente. Yo ya soy viejo y encanecido...
¨Si tenéis a Yahvé y le servís y escucháis su voz, si no sois rebeldes a los mandamientos de Yahvé y le servís y escucháis su voz, si no sois rebeldes a los mandamientos de Yahvé, tanto a vosotros como al rey que ahora reina sobre vosotros, todo os sucederá bien. Pero si no escucháis la vos de Yahvé si sois rebeldes a sus mandamientos, su mano se dejará sentir sobre vosotros como se dejó sentir sobre vuestros padres (Capítulo 12).
Saúl era de gran estatura y no carecía de valor...Al principio de su reinado siguió los caminos del Señor que le hablaba por la boca de Samuel, y triunfó de los enemigos de su pueblo..., pero como puede verse, cometió dos grandes pecados, desobediencia a los mandatos del Señor, y fue cuando Samuel le dijo: ¨Más vale la obediencia que el sacrificio¨ (1 Sm capítulo 13 y 15).
Saúl y David
David sucedió a Saúl en el trono, pero antes de desechar pro completo Dios a Saúl, le fue revelado a Samuel que ungiera a David por rey, y poco después entraría al servicio de Saúl. El estuvo en su corte, y por entonces cuando todos tenían miedo al gigante Goliat, David se enfrenta con él diciéndole: ¨Tu vienes contra mí con espada, lanza y venablo, más yo voy contra ti en el nombre de Yahvé de los ejércitos, el Dios del ejército de Israel a quien tú has ultrajado. Hoy te entregará Yahvé a mi mano¨ (17, 45-46)..
Entonces David corrió presuroso al encuentro de Goliat, echa mano a la honda, pone en ella una piedra y la lanza yendo a hundirse en la frente del filisteo que cayó desplomado al suelo, se acercó enseguida a él, le arranca al espada y con ella le cortó la cabeza, que más tarde llevó en trofeo a Jerusalén.
Luego se nos habla de su gran amistad con Jonatán, su amor a Micol, la persecución abierta de Saúl, de la magnanimidad de David perdonándole la vida, cuando pudo haberlo matado y finalmente el trágico final de Saúl y al elegía fúnebre que hizo sobre Saúl y su amigo Jonatán, pues aunque entonces quedó libre de Saúl como enemigo, lloró su suerte y fue también magnánimo con sus familiares.